Respuesta breve
El desmontaje selectivo consiste en descomponer el edificio por grupos de material, en el orden inverso al de su construcción, en lugar de tirarlo de una vez. El objetivo es doble: separar limpiamente el material recuperable y evitar que el material peligroso o contaminante se mezcle con el escombro. El plan se construye elaborando un inventario de materiales, no recorriendo el edificio; qué material sale en qué fase y con qué implemento se decide de antemano. Una vez roto el orden no hay vuelta atrás, porque el escombro mezclado ya no se puede separar.
¿Por qué en orden inverso?
Un edificio se construye por capas: estructura, tabiquería, instalaciones, acabados, revestimientos finales. El desmontaje selectivo recorre ese orden al revés, porque cada capa tapa a la siguiente.
No se llega a las instalaciones bajo un acabado hasta retirar el acabado; si un tabique cae antes de sacar las instalaciones, el cobre, el aluminio y el plástico acaban mezclados en el escombro. El material mezclado pierde valor de recuperación y encarece la separación.
Así que el desmontaje selectivo es menos una técnica de demolición que una disciplina de secuencia. Los implementos son los mismos que en demolición; la diferencia está en cuándo entra cada uno.
Cómo se construye el plan
- Elabore un inventario de materiales: ¿cuánto hay aproximadamente de cada material? Hormigón, acero, madera, vidrio, metales de instalaciones y aislamiento se listan por separado.
- Marque el material peligroso: amianto, pinturas, depósitos de combustible, residuos químicos. Los retira un especialista antes de empezar; ninguna decisión de implemento va antes de esto.
- Fije el objetivo de recuperación: ¿qué material se venderá, cuál se reutilizará en obra y cuál se llevará a vertedero?
- Asigne implemento y máquina a cada fase; planifique cuántas máquinas habrá a la vez y cómo se situarán.
- Defina desde el principio la vía de salida del material y la zona de acopio. Si el material separado no tiene adónde ir, la separación se rompe una fase después.
La secuencia de implementos
Los pulpos y cizallas se usan para retirar instalaciones y metal ligero; esta fase suele ir en paralelo al desmontaje manual.
La cizalla entra para cortar estructura metálica y armadura. Para proteger el filo, hay que evitar que entre en masa de hormigón.
El pulverizador machaca el hormigón separándolo de la armadura. Esta fase determina lo limpia que sale la chatarra y por tanto su valor.
El martillo se usa en la demolición gruesa y la reducción de masa; la estructura cae en esta fase.
En la última fase, la cuchara trituradora reduce el hormigón ya separado a un tamaño reutilizable en obra.
La fase que más se salta
Separar hormigón y armadura con pulverizador es la fase que más se salta bajo presión de plazo. Al saltarla, la armadura queda dentro del hormigón, la chatarra sale sucia y pierde valor; además, el material armado que entra en una cuchara trituradora se enrolla en las mandíbulas y el trabajo se detiene. Saltarse esta fase rompe las dos siguientes.
Restricciones adicionales en ciudad
- Vibración y ruido: si hay edificios vecinos hacen falta mediciones y control de límites. En nuestra página de ruido explicamos, con fuentes, cómo la normativa impone obligaciones distintas a martillos y herramientas manuales.
- Polvo: en espacios cerrados y estrechos la supresión de polvo se vuelve obligatoria; entran en juego el agua o los punteros con canal.
- Control de material que cae: en edificios altos hay que planificar adónde caerá el material y cómo se cierra la zona inferior.
- Horario de trabajo: las restricciones municipales condicionan directamente el programa y pueden chocar con la mayor duración del desmontaje selectivo.
- Transporte: si el número y el horario de viajes están sujetos a permiso, separar y reducir tamaño en obra gana aún más valor.
