Respuesta breve
Una parte sorprendente de los daños a implementos no ocurre en obra sino de camino a ella. La causa es casi siempre la misma: un cuerpo con centro de gravedad alto y base estrecha, transportado sin sujeción suficiente. De pie, un martillo es un cilindro esperando caer; tumbado, si los puntos de amarre se eligen mal, los racores y el vástago empiezan a soportar carga. Un buen transporte se reduce a tres decisiones: en qué posición viaja, dónde se amarra y en qué orden se libera al bajarlo.
¿En qué posición se transporta?
En implementos pequeños y medianos la posición más segura es tumbado y calzado. El cuerpo se calza en dos puntos para que no ruede y las cinchas pasan por zonas sanas del cuerpo.
En martillos grandes puede preferirse el transporte en vertical, porque tumbado la longitud no cabe en la caja. En vertical el implemento va siempre en un soporte o en un cajón; un martillo de pie por sí solo cae con el primer frenazo.
Se elija la posición que se elija, una regla no cambia: la carga pasa por las zonas resistentes del cuerpo. Los racores, las líneas de grasa, las chapas de protección y el vástago del puntero no son puntos de amarre.
Errores frecuentes al amarrar
- Pasar una cincha por encima de un racor. Al tensar, el racor se dobla y la fuga empieza en la carretera.
- Usar el puntero como punto de izado o de amarre. El vástago está diseñado para carga axial, no para tiro lateral.
- Conformarse con una sola cincha. Un punto único no impide el giro; el implemento rota sobre su eje en una curva y la cincha se afloja.
- Fiarlo todo a las cinchas sin calzos. La cincha aprieta hacia abajo; lo que detiene el desplazamiento lateral es el calzo.
- Viajar con el puntero montado apoyado en el piso. La vibración de la carretera pasa del extremo del vástago al cuerpo como golpes repetidos.
No estime el peso
El equipo de izado se elige según el peso real del implemento. El peso de un martillo difiere de la cifra del catálogo cuando se cuentan soporte, puntero y, si la lleva, la unidad de engrase. Tome el peso operativo de su modelo de la tabla técnica de su página de producto; un plan de izado no se apoya en una estimación.
Descarga, paso a paso
- 1
Prepare antes la zona de apoyo
El suelo donde va a bajar debe estar nivelado, firme y sin barro. Un implemento apoyado en terreno blando se inclina; si hace falta, ponga un palé o tacos de madera.
- 2
Tome la carga antes de aflojar las cinchas
Las cinchas se sueltan cuando el equipo de izado ya soporta el peso. Aflojar primero y levantar después deja el implemento suelto en el peor momento.
- 3
Ice desde el punto de izado
Si el fabricante ha marcado una oreja de izado, úsela. Si no hay ninguna marcada, esligue desde una zona resistente del cuerpo, lejos de latiguillos y líneas de grasa.
- 4
Baje despacio y vigile el equilibrio
En cuanto el implemento toca el suelo cambia el reparto de carga. No suelte las eslingas antes de que asiente del todo; un implemento parcialmente cargado es cuando más cerca está de volcar.
- 5
Asegúrelo contra vuelcos
Una vez abajo, cálcelo o túmbelo. Un implemento dejado de pie y suelto "porque ahora mismo lo montamos" es justo en ese hueco cuando más vuelca.
- 6
Revise racores y puntero
Tras el viaje, confirme que los tapones de racor siguen puestos, que no hay marcas de golpe en el vástago y que el cuerpo no tiene rayas ni abolladuras nuevas.
Qué hacer y qué evitar
Qué hacer
- Amarre desde las zonas resistentes del cuerpo; manténgase lejos de latiguillos y líneas de grasa.
- Use al menos dos puntos de amarre e impida que el implemento gire.
- Use calzos; las cinchas aprietan hacia abajo, los calzos frenan el movimiento lateral.
- En viajes largos, saque el puntero y llévelo aparte, tumbado y apoyado.
- Asegúrelo contra vuelcos nada más descargarlo.
Qué evitar
- No use el puntero como punto de izado ni de amarre.
- No pase cinchas sobre racores, líneas de grasa o chapas de protección.
- No deje un implemento en vertical sin soporte ni amarre.
- No descargue sobre terreno blando ni en pendiente.
- No calcule a ojo la capacidad de izado; tome el peso operativo de la tabla técnica.
La primera revisión tras el viaje
La revisión después de un viaje largo es algo distinta de la ronda previa al turno: aquí no se busca desgaste sino daño ocurrido en carretera. Importan tres cosas.
Primero, los racores. Un racor que ha perdido el tapón, aplastado o doblado se dañó en el transporte y hay que valorarlo antes de montar. Segundo, el vástago del puntero: una abolladura o muesca nueva rayará el casquillo al entrar.
Tercero, la pintura del cuerpo. Un arañazo o golpe profundo del transporte puede significar deformación en el metal de debajo, y alrededor del soporte esa marca se toma en serio. Si ve una marca que le genera dudas, consúltenos antes de montar.
