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Averías y diagnóstico

Par de los tirantes: señales de aflojamiento y orden de apriete

Respuesta breve

Los tirantes unen las tres partes principales del cuerpo del martillo y se estiran con cada golpe. Cuando uno se afloja, su carga pasa a los demás, empieza un micromovimiento en las uniones y la cadena suele terminar con un tirante roto. El aflojamiento avisa semanas antes: rezume de aceite en la línea de unión, pintura agrietada alrededor de la tuerca, polvo pardo rojizo y un sonido de golpe distinto. El apriete se hace siempre en cruz y por etapas; el valor de par es específico de cada modelo.

Editor: Ahmet AkkayaPublicado: 31 de julio de 2026

Qué hacen los tirantes

El cuerpo de un martillo hidráulico no es una sola pieza: cabezal trasero, cilindro y cabezal delantero son piezas separadas unidas por tirantes. Apretados al par correcto, esos tirantes hacen que las piezas se comporten como un solo cuerpo.

Cada golpe envía por el cuerpo un choque que estira los tirantes. Un tirante bien tensado absorbe ese choque flexionando. Uno flojo no: empieza un movimiento de escala micrométrica entre las piezas que fatiga el tirante y erosiona las superficies de unión.

Señales tempranas: se ven mucho antes de la rotura

  • Rezume de aceite en la unión: aparece una fina película de aceite a lo largo de la línea donde se juntan las piezas. Se distingue de un fallo de retén porque sale a lo largo de una línea, no de un punto.
  • Pintura agrietada alrededor de la tuerca: si la tuerca micromueve sobre su asiento, la pintura se agrieta en anillo. Es la señal más temprana y fácil de ver.
  • Polvo pardo rojizo: residuo de fretting formado entre dos caras metálicas que rozan. Bajo la tuerca o en la línea de unión, es prueba concluyente de aflojamiento.
  • Cambio de sonido: en lugar de un golpe macizo, el martillo tintinea ligeramente o suena como si golpeara doble.
  • Una tuerca que gira a mano: eso ya no es una señal temprana, significa que se ha llegado tarde.

El escenario caro

Cuando un tirante flojo rompe, su carga pasa a los demás y suele seguir una segunda rotura enseguida. En ese punto el trabajo ya no es cambiar un tirante: las caras de unión están dañadas y a menudo el cabezal delantero está agrietado. Entre ver la pintura agrietada y cambiar un cabezal hay una sola inspección visual al inicio del turno.

La secuencia correcta de apriete

Los tirantes nunca se llevan al par final de uno en uno. El apriete se hace en cruz y por etapas: primero se asientan todos a mano, después se da una vuelta en cruz hasta una fracción del par objetivo y en una segunda pasada se alcanza el valor final. Apretar pares opuestos mantiene la carga uniforme sobre el cuerpo.

La llave dinamométrica es imprescindible. Un tirante apretado "a sensación" y con un tubo queda o poco tensado —y se afloja— o demasiado tensado —y rompe por la rosca—. Ambos acaban igual.

Limpie roscas y superficies de asiento antes de apretar. La suciedad en el fondo de rosca impide que la llave lea de verdad: marca el objetivo mientras la tensión real del tirante es baja.

Cuándo volver a comprobar

La primera comprobación llega tras el rodaje en un martillo nuevo o recién reparado. Al asentarse las piezas, la tensión del primer apriete baja algo; es normal, y por eso se vuelve a aplicar par tras las primeras horas.

Después, siga la tabla de mantenimiento de su martillo. Echar un vistazo a las tuercas en cada cambio de puntero también es buena costumbre: el martillo ya está parado.

En obras exigentes —roca dura, cantera continua, máquina de gran tonelaje— el intervalo se acorta. Si se detecta un tirante flojo, no basta con apretar ese: se revisa todo el conjunto en cruz.

Por qué no publicamos el valor de par

El par de apriete depende del diámetro del tirante, la clase de material y el modelo de martillo, y no es igual ni entre dos modelos de un mismo fabricante. Las tablas generales de internet pertenecen a otros martillos, y un par equivocado puede provocar una rotura más rápido que el propio aflojamiento. El valor correcto está en su manual; si no lo tiene, envíenos el código del modelo.

Hábitos de trabajo que aceleran el aflojamiento

  • Golpear en vacío: un golpe dado sin que el puntero asiente envía la energía directamente al cuerpo y a los tirantes. Es la causa número uno.
  • Usar el martillo como palanca: voltear piedra o empujar material mete carga de flexión en el cuerpo.
  • Trabajar descentrado: si el puntero no está perpendicular al material, el golpe llega inclinado; un casquillo gastado amplifica el efecto.
  • Caudal de aceite excesivo: sube la frecuencia de golpeo y con ella el número de choques por unidad de tiempo.

Preguntas frecuentes

Se ha roto un tirante. ¿Puedo poner uno nuevo y seguir?

Cambiarlo solo no es correcto. Los tirantes que asumieron la carga extra también están fatigados y hay que inspeccionar las caras de unión. Normalmente se sustituye todo el conjunto y se examinan las superficies del cuerpo.

¿Puedo aplicar fijador de roscas a los tirantes?

No, salvo que el manual del martillo lo indique. Un fijador químico cambia el coeficiente de rozamiento, así que el mismo valor de par produce una tensión real distinta. Siga lo que diga el manual.

Sale aceite por la línea de unión pero las tuercas parecen apretadas. ¿Puede ser otra cosa?

Sí. Una junta tórica dañada o una raya en la cara de unión dan la misma imagen. Pero no pase a esas hipótesis sin comprobar las tuercas con llave dinamométrica; descarte primero lo más fácil de verificar.

¿Necesita el valor de su propio martillo?

La presión de nitrógeno, el par de apriete y los límites de desgaste cambian según el modelo. Envíenos el código de su martillo y le buscamos el valor correcto.

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