Respuesta breve
El mango de un puntero que acaba de salir es la herramienta de diagnóstico más barata para saber qué ocurre dentro del martillo. Una banda estrecha y brillante en un solo lado indica carga lateral, un brillo uniforme en todo el perímetro indica contacto normal, las rayas longitudinales profundas indican polvo en el alojamiento y engrase insuficiente, el color azul o pajizo indica sobrecalentamiento, y un asiento de pasador deformado indica que el conjunto de retención ha trabajado flojo. Esas marcas no dicen por qué se acabó ese puntero sino que el siguiente se acabará por el mismo camino. Si nadie las lee, la misma factura se repite en cada puntero.
Primero, mire bien el mango
- Limpie el mango con un trapo nada más sacar el puntero. Bajo grasa y polvo no se ven las marcas.
- Póngalo a la luz y gírelo; las zonas brillantes solo se distinguen al cambiar el ángulo.
- Anote dónde está la marca: cerca de la punta del mango, cerca del asiento del pasador o en toda su longitud.
- Si puede, ponga el puntero viejo y el nuevo uno al lado del otro; la diferencia sale de la comparación, no de la memoria.
Qué significa cada marca
- Banda estrecha y brillante en un solo lado: carga lateral. El martillo no apoya perpendicular al material o el puntero se ha usado como palanca. Espere que el casquillo esté gastado por el mismo lado.
- Brillo uniforme y ligero en todo el perímetro: contacto normal. Así se ve un mango que ha trabajado alineado en su casquillo.
- Rayas longitudinales profundas: ha entrado polvo abrasivo en el alojamiento, con grasa insuficiente o equivocada. Las mismas rayas estarán en la cara interior del casquillo.
- Color azul, morado o pajizo: sobrecalentamiento. Trabajo en seco, agarrotamiento o golpes largos sin pausa.
- Asiento del pasador deformado y ensanchado: el conjunto de retención ha trabajado flojo. Si no se detiene aquí, lo siguiente en deformarse es el alojamiento.
- Hongo o rebaba en la punta del mango: el puntero ha quedado donde no debía, por golpe en vacío o por insistir demasiado en un mismo punto.
De la marca a la causa: dos casos típicos
Primer caso: un lado del mango brillante y el opuesto mate. Eso dice que el puntero se ha apoyado siempre hacia el mismo lado dentro del casquillo. La causa es casi siempre el ángulo de trabajo: el martillo apoya inclinado en lugar de perpendicular, o se ha hecho palanca con el puntero para levantar roca. Si se monta un puntero nuevo y se mantiene el hábito, la marca vuelve en tres semanas.
Segundo caso: rayas finas y profundas a lo largo del mango, con la grasa oscurecida y con polvo de roca dentro. Aquí la causa es la rutina de engrase: o el intervalo es largo, o la grasa no es la adecuada, o se engrasó con el puntero en el aire y la grasa salió hacia fuera en vez de llegar al alojamiento. Busque las mismas rayas en la cara interior del casquillo; si aparecen las dos, la decisión es tratar también el casquillo.
La secuencia de engrase decide la marca
La grasa se aplica con el puntero APOYADO CONTRA EL SUELO. Engrasando con el puntero en el aire, la holgura entre mango y casquillo queda abierta y la grasa sale por ahí en lugar de llegar a la superficie de contacto. Esta es la causa más común de rayas profundas en obra. La secuencia correcta la explicamos paso a paso en la guía de técnica de engrase.
Qué hacer y qué evitar
Qué hacer
- Limpie y fotografíe cada mango que salga; el registro se rentabiliza en el segundo puntero.
- Anote la dirección y la posición de la marca, no solo "gastado".
- Si el mango tiene marca, mire también la cara interior del casquillo; ambos cuentan lo mismo.
- Si ve cambio de color, cuestione la rutina de trabajo en lugar de culpar al puntero.
- Comparta con el operador lo que muestra la marca; lo que hay que corregir suele ser un hábito.
Qué evitar
- No "rectifique" el mango con esmeril; baja la medida y aumenta la holgura.
- No vuelva a montar un puntero que se ha puesto azul; su tratamiento térmico ha cambiado.
- No ignore un asiento de pasador deformado; lo siguiente en la factura es el alojamiento.
- No decida con un solo puntero; si dos llevan la misma marca, la causa está en el sistema.
- No siga con la misma grasa y el mismo intervalo después de ver la marca.
Lo que aporta llevar registro
Una sola fotografía de cada mango que sale forma una serie en seis meses. Tres mangos seguidos de la misma máquina brillantes por el mismo lado ya no son casualidad sino un hábito del operador, y la conversación a tener está clara.
El mismo registro sirve en la compra: sin saber cuántas horas duran los punteros y cómo se acaban, no se puede saber qué tipo de puntero conviene a esa obra. La elección del puntero solo se apoya en datos gracias a ese registro.
La solución que usa HKM
Sacar el intervalo de engrase de las manos humanas
En obras donde los mangos muestran rayas profundas y grasa oscurecida, el problema no suele ser la grasa sino el intervalo: en un turno cargado el engrase manual se salta. Una estación de engrase automático aporta grasa de forma continua mientras el martillo trabaja y el puntero está apoyado, lo que elimina de golpe las dos causas de la marca.
Estación de engrase automático SolidLube(solid-lube.com)